30 de noviembre de 2007

José María Rojas inauguró la Semana de la Memoria Histórica


José María Rojas, miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aranda de Duero (Burgos), fue el primer invitado a participar en la Semana que organiza su homónima de Soria.


Sin notas, solidariamente (o sea, sin cobrar), fue presentado por Iván Aparicio (presidente de la de Soria), y apoyado por Nuria, que transmitía en lenguaje para sordomudos lo que José María iba diciendo.


La bandera republicana presidió el acto, una bandera que portaba Rojas, desobediente con los consejos, instrucciones, recomendaciones o lo que fuera que el Partido Popular lanza en sus soflamas. La sala polivalente del Palacio de la Audiencia estaba llena y entre el público, Jesús Bárez, quien ha hecho todo lo posible –consiguiéndolo- para que la Semana de la Memoria Histórica estuviera patrocinada por el Ayuntamiento de Soria.


José María Rojas expuso, durante más de una hora, sus propias vivencias, sus duras vivencias, como miembro de la Asociación de Aranda. Un trabajo –fundamentalmente el de exhumar asesinados- inmenso y arduo, envuelto en el miedo de los que vivieron aquellos hechos y son depositarios de la memoria, del recuerdo de los parajes donde fueron inhumados. Transmitió la angustia de los familiares, la labor del voluntariado, el apoyo de las instituciones –poco y a veces a regañadientes-, todo el proceso que transcurre desde que un familiar muestra su deseo –necesidad a veces- de recuperar los restos del asesinado, hasta la inhumación en los cementerios, donde poder recordarles con dignidad.


En cuanto al trabajo del voluntariado, aunque José María Rojas no se extendió, sino que informó tras una pregunta, habrá que convenir en lo fundamental de éste. Sin voluntariado, en estas asociaciones, no se podría hacer absolutamente nada. Nadie cobra y todos deben robar a sus ocios el tiempo para dedicarse a ello. Duermen y comen donde se les ofrece cobijo y yantar o a costa de sus propios bolsillos.


Tuvo Rojas palabras de ponderación para el libro “La represión en Soria durante la Guerra Civil”, de Gregorio Herrero y Antonio Hernández, publicación que tuvo lugar en 1982, y que podría tildarse de la más valiente que se ha hecho sobre este tema.

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