5 de noviembre de 2007

A vueltas con la Memoria Histórica

La Ley de la Memoria Histórica lleva camino de sufrir un trasteo serio y cuando se apruebe, si se aprueba, nadie estará contento, pese a que se adelgace tanto que no cumpla ni las espectativas más suaves.
CiU –Convergència no existía en 1936, pero sí Unió- quiere que se condenen los “abusos y actitudes arbitrarias en la retaguardia republicana, especialmente duras, dicen, en Catalunya”, que se reconozca la violencia sufrida por los nacionalistas y católicos, algunos fieles a la República, represaliados por sus convicciones religiosas.
Si los dirigentes nacionalistas catalanes no argumentan otra cosa, esta ya la sabíamos. De 1936 a 1939, hubo una guerra en España, y no se tiene noticia de ninguna contienda amable y educada, salvo las que nos contaba Gila por el teléfono.
Del Partido Popular no diremos nada. Ya se sabe que ellos no están de acuerdo con esta Ley, no en alguno de sus aspectos, sino en todos. A algo profundo se deberá esta actitud.
Creo que con la Ley de la Memoria Histótica no se debe abrir el debate de esos tres años donde todos, o casi todos, mataron, torturaron, destrozaron. Aunque si se abriera, habría que hacerlo con la premisa, indiscutible, de que había un gobierno elegido en las urnas y la gente de Franco dio un golpe de Estado sangriento, muy sangriento.
Creo que eso es un a priori ya muy sobado. Unos iniciaron la tragedia y los otros se defendieron, y pasó lo que pasó.
La Ley de la Memoria Histórica será, o debería ser, un código que compense a los represaliados durante los años de franquismo, sobre todo los inmediatamente posteriores a 1939, teniendo en cuenta que esa dictadura era ilegítima.
Una ley que asuma, como principal objetivo, la exhumación de todos aquellos que fueron sacados de sus casas, trasladados a lugares solitarios y asesinados vilmente. Es de Justicia que todos tengan una inhumación digna, por fin. A mí eso me daría igual, o eso creo porque nada de eso sucedió en mi entorno, pero a la mayoría de las familias no. La nulidad de todas las sentencias franquistas es otra deuda que una parte de la sociedad española tiene con la otra y que debe llevar a cabo el actual gobierno con esta ley, que ya veremos en lo que queda.

2 comentarios:

Isabel Goig dijo...

Fidel G.H. dijo...
Hola Isabel. Nos conocemos, coincidimos en un acto en la casa de Soria hace dos años. He leído tus articulos en tu blog sobre los fusilados en la guerra y me gustaria contactar contigo para que me digas de esa asociacion que hay en Soria que ayuda a buscar a los fusilados.
Un saludo. Soy del Burgo


Manuel de Soria dijo...
En la tan alabada Transición, se cubrió con una espesa capa de silencio el pasado de la Répública y la larga dictadura franquista, bien por pragmatismo, bien por miedos diversos. Como consecuencia de ello, las nuevas generaciones desconocen o, lo que es peor, tienen una visión sesgada -Píos Moas o Césares Vidales aparte- de aquella época. Para resumir, habría que dejar bien claro algo que se desconoce en los diversos planes de estudios: 1º) (Premisa mayor). Nunca la RAZÓN de unas elecciones (febrero del 36)debió violentarse por la FUERZA de las armas franquistas. 2º) Después de 40 años de oir sólo a una parte es justo que tengan algo que decir los que sufrieron la represión -aunque sea para enterrar dignamente a sus deudos-. 3º) ¿Por qué un partido democrático como el PP no condena la Guerra Incivil? 4º) Aunque el bando vencedor cometiera mayor número de crímenes por razones obvias, éstos debían haber cesado una vez terminada la guerra. 5º) El franquismo no tuvo paz ni perdón con los vencidos: un verdadero genocidio contra maestros, repùblicanos, izquierdistas o sindicalistas inocentes. 6º) La patente de demócrata no es propiedad de la derecha ni de la izquierda ni de demócratas o republicanos. 7º) ¿Cómo una sociedad democrática puede conservar el nombre de calles dedicadas a golpistas como Franco, Sanjurjo o Mola? ¿Hasta cuando? 8º) La Guerra Incivil y sus consecuencias las pagó, como siempre, el pueblo. Todos perdimos.


Isabel Goig dijo...
Hola Fidel. Me acuerdo perfectamente, también conocías a Pedro Iglesia, el veterinario de Oncala que ya falleció. He hablado con Iván, el que se trabaja lo de la Memoria Histórica en Soria, y me ha dicho que puedo dar públicamente su teléfono. Ahí va: Iván Aparicio, 687592975.
Un abrazo y hasta que quieras

Anónimo dijo...

Los libros obre " La represión en Soria durante la Guerra Civil" se pueden descargar desde el blog "Soria Memoria Histórica"
http://soriamh.wordpress.com/