7 de diciembre de 2007

Finalizaron las Jornadas sobre Memoria Histórica

Lunes, 3 de diciembre

“La memoria es vaga”

Dirigido por Katie Halper, se proyectó el lunes, 3 de diciembre, un documental titulado “La memoria es vaga”. Alrededor del Valle de los Caídos, en paralelo a una visita guiada, se van intercalando opiniones y la historia real de la construcción del monumento más grande de Europa. Personas relevantes de la Cultura –Nicolás Sánchez-Albornoz, forzado colaborador del Valle-, Juan de Ávalos –escultor de las figuras-, José Utrera Molina –ministro franquista-, algunos expresos que dejaron la salud en aquella obra propia de una mente megalómana, como era la de Franco, y algún falangista –con la foto del dictador junto a él- tratando de desvirtuar la realidad, como viene siendo habitual.


Los expresos hablaron de sus experiencias en aquel duro trabajo obligado, por el que redimían unas penas tan injustas como el propio régimen. Diez horas diarias de trabajo, ocho para el Estado. Recordaron el elevado número de muertes –de 3 a 8 diarias- y el exiguo salario, casi una limosna, que enviaban a las mujeres e hijos de los casados.


En 1958 –desde el Decreto de 1-4-40- finalizó la obra esperpéntica, dieciocho años de trabajos forzados. Entonces se dijo que podrían enterrarse en él también los “rojos”, siempre que fuesen católicos. Pocos familiares fueron los que consintieron tamaña humillación.

Impresionaba ver la dignidad de esos hombres, ya muy ancianos, las lágrimas de alguno de ellos al volver por primera vez al Valle de los Caídos después de muchos años, y las opiniones de alguno, pidiendo que dejen el monumento como está a fin de que a la gente le sirva de recuerdo “de lo que no debe ser”.

Martes, 4

Floren Dimas Balsalobre, investigador histórico y presidente de la Asociación de Memoria Histórica “Amigos de los Caídos por la Libertad”, de la Región de Murcia.
“Carencias, mentiras y trampas de la Ley de la Memoria Histórica”.
Los puntos sobre los que se disertó, aparecen íntegros en texto aparte.

Miércoles, 5

La Semana de la Memoria Histórica, organizada por la Asociación Soria Recuerdo y Dignidad, se clausuró el miércoles, 5 de diciembre, con la interesantísima charla a cargo del Francisco Etxeberría, antropólogo forense, premio Derechos Humanos René Cassin, con el título “Exhumando fosas, recuperando dignidades”.


“No nos interesan las gran Historia de la Guerra, nos interesan las historias de las personas, de lo individual”, dijo Etxeberría”. Recalcó el valor simbólico de su tarea, puesto que las exhumaciones han detenido el recorrido miedo-olvido-ignorancia-negación-inexistencia. Recordó que las primeras exhumaciones protocolarias, las del Bierzo, fueron paradigmáticas, acudiendo a ellas medios de comunicación de otros países. Hizo repaso por otras exhumaciones, como las del franquismo de 1957-58, para exhumar a los suyos y llevarlos al Valle de los Caídos y, en casos aislados, alguna de los perdedores, aquellas que tuvieran parientes representativos, como religiosos. De otras exhumaciones “a la brava”, como se dio en Navarra, La Rioja, Soria, Palencia…


Hizo también un recorrido por la actitud de la izquierda y la derecha ante el comienzo, en toda regla, de las exhumaciones. En el año 2000, la izquierda se mostró sorprendida, incómoda, puesto que este hecho no estaba en su diseño, mientras que la derecha mostró indiferencia. En el 2003, la derecha mostró una actitud enfadada. En el 2006, la izquierda controla la situación y la derecha se muestra beligerante.

En cuanto a la preocupación porque las heridas se abrieran, según Etxeberría, ha sucedido todo lo contrario. Sobre todo, la localización de las fosas ha puesto al descubierto una verdad innegable, como la de Valdediós (Asturias), donde se dio la circunstancia de que la propia prensa asturiana negaba la existencia de una de ella, llegando a descubrirse. En su interior había diecisiete personas asesinadas, once de ellas mujeres, enfermeras del psiquiátrico, es decir, funcionarias de la Diputación de Asturias, de donde dependía el hospital. La fosa de Fontanosas, en Ciudad Real, llegó a descubrirse gracias a una carta anónima recibida por el alcalde, en la que el remitente decía exactamente dónde estaba, puesto que él mismo se había visto obligado a participar en las ejecuciones.

Hizo recomendaciones para homenajear a los muertos y reparar en parte la injusticia de aquellos asesinatos. Por ejemplo colocar placas en los muros y lugares donde fueron ejecutados y convocar plenos nombrando a los muertos y haciendo entrega de una copia de los mismos a los familiares.
La Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad puede felicitarse por el resultado de esta primera Semana de la Memoria Histórica, por la organización, por la calidad de los conferenciantes y de las proyecciones, y por la asistencia de público verdaderamente interesado en el tema. Y también por la colaboración de Nuria, de ADIA, que ha estado presente en todos los actos que acudieron personas sordas, haciendo que llegaran hasta ellas los mensajes de los conferenciantes, todos ellos, por cierto, han acudido de manera altruista.

2 comentarios:

Merce dijo...

Gracias por este resumen, ya que no pude acudir todos los días a las charlas.
Felicitar a la asociación desde aquí por estas jornadas en las que he aprendido cosas y he podido compartir mis ideas, cosa poco usual ultimamente. (será por la televisión?? no sé eso pienso)

Anónimo veneciano dijo...

Comparto la reseña. Vivo fuera y no pude asistir.