18 de julio de 2010

Valentín y Antonio

Setenta y cuatro años después de que Valentín Llorente Benito y Antonio Cabrero Santamaría fueran asesinados en unos barrancos de la Sierra de la Alcarama, concretamente en Fuentebella, sus familiares, con el hijo y los nietos de Antonio al frente, han dignificado su memoria. Un recuerdo que siempre ha sido dignísimo para ellos, pero que era necesario escenificar porque son tantos todavía los que pretenden que los hechos ocurridos en la Guerra Civil se silencien, que desean que los muertos sigan en las cunetas, que se hace preciso este tipo de actos, entre familiares y públicos, a fin de que nadie olvide, no ya la barbarie, sino a los muertos por la libertad que duermen lejos de sus familias.
Fue el primer sábado de julio cuando acudieron al alto del barranco donde fueron asesinados para colocar un monolito y recordarles. Sus restos, de momento, no han aparecido, pero siguen por allí, donde manos piadosas les dieron tierra, después de que otras criminales les dispararan.
Han sido muchos años de investigación en los cuales Ander, el nieto de Antonio Cabrero, y Maite, su compañera, han recogido datos inestimables que han conducido a resultados estremecedores. Tanto, como los que corresponden a los cientos de historias de sorianos que corrieron la misma suerte en aquellos aciagos años de 1936 y 1937, especialmente.
El asesinato de estos dos hombres navarros en tierras sorianas fue un secreto a voces durante demasiado tiempo, porque contar la verdad, lo que se dice hablar sin tapujos sobre estos temas, aún a día de hoy cuesta trabajo hacerlo. Los ancianos siguen teniendo miedo y los jóvenes no pueden saber si ellos no hablan. Nada está en los papeles, todo se halla en la memoria y esta a veces se pierde o se bloquea.
En esta ocasión ha sido el trabajo sin desmayo de las familias lo que ha hecho posible este homenaje que, al menos, les ha reconfortado, aunque las heridas sigan abiertas hasta que sus restos puedan ser inhumados cerca de la familia. Porque allí estaban, además de las familias, miembros de las asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica, descendientes de vecinos que vivieron los hechos, escritores, y personas que querían apoyar a Ander y Maite, el hijo de Antonio Cabrero no puedo acudir por encontrarse enfermo.
Se recitaron poemas, hablaron los que quisieron hacerlo, se depositaron flores y un aurrezku emocionante y emocionado, todo ello en honor de Antonio y Valentín. Y allí en el alto del barranco, queda colocado un monolito de roca, para recuerdo permanente de los dos republicanos que murieron con 32 y 22 años.
Nosotras nos unimos a ese homenaje.
Para más información: lavaradelalibertad.blogspot.com