6 de diciembre de 2011

La V Semana de la Memoria Histórica



Un año más la Asociación Soriana “Recuerdo y Dignidad”, ha llevado a cabo la V Semana de la Memoria Histórica y de los Derechos Humanos, con el apoyo del Ayuntamiento de Soria, y la colaboración del Casino de la Amistad Numancia y la Fundación Gaya Nuño de Caja Duero, que prestaron sus salones, así como de Paco Castro, diseñador de la cartelería, y del Museo Numantino, que ha cedido su sala de exposiciones.
Los actos han tenido lugar desde el lunes, día 29 de noviembre, al lunes, 5 de diciembre, excepto la exposición fotográfica “Agustí Centelles. Testigo de la Historia”, que va a prolongarse hasta el próximo 11 de diciembre.
En el Salón Gerardo Diego, del Casino Amistad Numancia, moderada por la periodista Loly Escribano, dieron comienzo los actos con una mesa que congregó a varios familiares de otros tantos fusilados en distintos parajes de la provincia de Soria. Estuvieron Anabel Lapuente, nieta de Luis Torres, fusilado, junto con otros tres compañeros de Torrellas, en Ágreda, y que han sido recientemente exhumados; Félix Vitoria, nieto del que fuera alcalde de Ágreda, Anastasio Vitoria, fusilado en las tapias del cementerio de Soria; Redención Blanco, hija del fotógrafo soriano Manuel Blanco, también fusilado en el cementerio de Soria; María José Pardo, nuera y sobrina de los hermanos Arenas, fusilados en Los Rábanos y Portelárbol; y Miguel Ángel Romera, sobrino nieto del anarquista fusilado en Barcones, Arsenio Martínez.
Fue, tal vez por la cercanía, tanto de los fusilados como de los familiares, el acto más emotivo de la Semana. Cada uno de los contertulios habló de su familiar en un primer turno, para decir a todos los allí presentes, de qué manera lograron salir adelante, y la mella que en cada uno de ellos hizo la tragedia familiar vivida.
Otro de los actos, del martes, 29 de noviembre, fue la inauguración de la exposición de Agustí Centelles, para la cual asistieron los dos hijos y un nieto del fotógrafo, quienes también explicaron la obra, foto a foto, aunque por ellas mismas son suficientemente explícitas. El acto lo abrió el director del Museo, Elías Terés Navarro, con la asistencia de  Marian Arlegui y otros funcionarios de la entidad. Hasta el día 11 de diciembre podrá visitarse esta excepcional exposición de un no menos excepcional fotógrafo, a la que acompañan, en sendas estanterías, cámaras fotográficas de la época, cedidas por Antonio Ruiz Vega, y publicaciones prestadas para la ocasión por el Archivo de temática libertaria Teresa Claramunt, sito en Manzanares.
Esa misma noche, el abogado argentino especializado en Derechos Humanos, uno de los que trabajan en la querella presentada desde Argentina por los crímenes del franquismo, Carlos Slepoy Prada, dio una conferencia. Slepoy recibió, en 2008, el premio internacional Derechos Humanos.

La exposición sobre “Las víctimas del franquismo: doble denegación de Justicia”, fue el siguiente acto, a cargo de Carlos Jiménez Villarejo, miembro de una ilustre familia de juristas, número 1 del escalafón de la Carrera Fiscal en España, fundador de la Plataforma contra la Impunidad. La postura de defensa de Jiménez Villarejo hacia Baltasar Garzón, motivó que la portavoz del Consejo General del Poder Judicial dijera que sus comentarios “excedían el derecho de libertad de expresión”. Algo que no arredra en absoluto a este veterano jurista, quien en declaraciones a la SER dijo que “los atentados a la democracia están en el propio seno del PP”.

El jueves, día 1 de diciembre, se proyectó la película “Ojos que no ven”, -víctimas del franquismo desde la Transición-, cuyo director, Luis Molés, estuvo presente. La cinta, de 55 minutos de duración, muestra, a través de los testimonios de algunas de las víctimas directas, o de sus familiares, la impunidad con la que actúan miembros de la extrema derecha. Especialmente emotivos son los testimonios de Mavi Muñoz, madre de Carlos Palomino, asesinado en Madrid a los 16 años, en 2007; el de Guillem Agulló, cuyo hijo, del mismo nombre, fue asesinado en 1993, en Montanejos (Castellón), a la edad de 18 años; y los de la pareja compuesta por Miwa Buene y Mireie Nynewille, él africano, agredido en el año 2007, en Alcalá de Henares, quedando, desde entonces, en estado de paraplejia severa. Por citar sólo tres.
El viernes fue el doctor en Derecho, Javier Chinchón, el encardo de hablar sobre Derechos Humanos y Justicia Internacional. Él mismo pertenece al Grupo de Trabajo sobre esos temas y a la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Sobre un tema tan candente como el robo de niños, no sólo durante el franquismo, sino a lo largo de toda la Transición, se encargó de disertar Mar Soriano, de la “Plataforma de afectados de clínicas de toda España en la causa de los niños robados”. Mar es una de las afectadas, ya que ella misma busca a su hermana Beatriz, y lucha para que el gobierno se haga cargo de las investigaciones, tanto de los robos como de las adopciones ilegales.  La de su hermana tuvo lugar en 1964.
Por último, el lunes, 5 de diciembre, tuvo lugar la presentación de “Palomas tras las rejas”, a cargo del propio autor, Gervasio Puerta, quien, a sus 90 años, mostró en todo momento su necesidad de luchar, algo que ha hecho durante toda su larga vida, cuando, entre ingreso e ingreso por las cárceles franquistas, el tiempo se lo ha permitido. Puerta es presidente de la Asociación de ex presos y represaliados políticos. En todos los actos se ha producido debate, los asistentes, numerosos, han colaborado para ello. En el caso de Gervasio Puerta, su generosidad propició largas respuestas sobre hechos concretos de su vida, de su dura vida.
La V Semana se clausuró con un pequeño, pero emotivo homenaje, al presidente de la Asociación Soriana “Recuerdo y Dignidad”, Iván Aparicio, por su capacidad de trabajo, su lucha permanente en esta y otras asociaciones, su compromiso, solidaridad y generosidad. Un homenaje bien merecido, porque sin él no sería posible llegar a donde se ha llegado. Ibai, su sobrino, le hizo entrega de una cesta de flores con los colores de la bandera republicana.

Las fotos son de Paco Castro.
La primera corresponde a la mesa redonda celebrada en el Casino.
La de enmedio a D. Carlos Jiménez Villarejo con Iván Aparicio.
La última al director de "Ojos que no ven", con Iván Aparicio.

27 de noviembre de 2011

La Semana de la Memoria Histórica y de los Derechos Humanos, en su quinta edición va a contar con una obra irrepetible. La exposición fotográfica del Robert Capa español Agustí Centelles. La colección de fotografías cuenta con 61 obras obtenidas directamente de los negativos originales y que pertenecen a la colección familiar de los Centelles.

Podrá verse en la Sala de Exposiciones del Museo Numantino del martes 29 de noviembre al domingo 11 de diciembre. A la presentación vendrán sus hijos Octavi y Sergi, antes de partir a Estados Unidos a clausurar otra exposición similar sobre la obra de su padre.

La exposición "Agustí Centelles. Testigo de la Historia" contará además con varias cámaras fotográficas de la época y una serie de publicaciones, originales también, en las que aparece Centelles.

La V Semana de la Memoria Histórica y de los Derechos Humanos en Soria contará con figuras de la talla del abogado Carlos Slepoy, responsable de la querella recientemente interpuesta en Argentina contra el franquismo por crímenes contra la humanidad. También contaremos en Soria con el reconocido fiscal Carlos Jiménez Villarejo. En el ámbito legal también intervendrá Javier Chinchón, de la Asociación española del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y miembre del Grupo de Trabajo de Justicia Internacional y Derechos Humanos.

El sábado 3 visitará Soria la máxima representante de la Plataforma de afectados por el robo de niños en clínicas de toda España Mar Soriano.

Las jornadas empezarán el día 28 lunes con una mesa redonda con familiares de civiles asesinados en Soria y concluirá el día 5 de diciembre con la intervención del histórico Gervasio Puerta, Presidente de la Asociación de Ex-presos y Represaliados políticos, que presentará su libro Palomas tras las rejas.

Para completar la Semana, se proyectará "Ojos que no ven", film documental que trata sobre los asesinatos a manos de la ultraderecha en democracia.


Se indica a continuación todo el programa:


Desde el martes 29 de noviembre hasta el lunes 11 de diciembre (inclusive) en el Museo Numantino:
Exposición de fotografía: Agustí Centelles. Testigo de la Historia


LUNES 28/11/11


A las 20:00 horas en el Salón Gerardo Diego del Casino La Amistad Numancia

Inauguración de la V Semana de la MH y DDHH de Soria y mesa redonda con familiares de civiles asesinados en Soria: Anabel Lapuente, Félix Vitoria, Nicanora y Leónides Esteban, Miguel Ángel Romera, Reden Blanco y José Pardo.

Modera Loli Escribano


MARTES 29/11/11


A las 12.00 horas en La Sala de Exposiciones del Museo Numantino


Presentación de la exposición fotográfica: Agustí Centelles. Testigo de la Historia, a cargo de Sergi y Octavi Centelles


A las 20:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Gaya Nuño


Conferencia a cargo del abogado responsable de la querella argentina por crímenes del franquismo contra la humanidad: Carlos Slepoy .


MIÉRCOLES 30/11/11


A las 20:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Gaya Nuño


Conferencia a cargo de Carlos Jiménez Villarejo. Las víctimas del franquismo: Doble denegación de Justicia

JUEVES 1/12/11

A las 20:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Gaya Nuño

Proyección del documental “Ojos que no ven”, presentada por su director Luís Molés


VIERNES 2/12/11

A las 20:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Gaya Nuño


Conferencia a cargo de Javier Chinchón, del Grupo de Trabajo sobre Justicia Internacional y Derechos Humanos y la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos


SABADO 3/12/11


A las 19:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Gaya Nuño

Conferencia a cargo de Mar Soriano, de la Plataforma afectados clínicas de toda España causa niños robados


LUNES 5/12/11

A las 20:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Gaya Nuño


Clausura a cargo de Gervasio Puerta. Presidente de la Asoc. de Ex-presos y Represaliados políticos. Presentación del libro: “Palomas tras las rejas”

20 de julio de 2011

Recuerdo y Dignidad para los fusilados sorianos


La Asociación soriana “Recuerdo y Dignidad”, ha homenajeado, en el 75 aniversario del golpe de estado contra la II República, a las más de quinientas personas fusiladas en Soria.

La noche del domingo fueron pintadas, en el centro de Soria, siluetas que conmemoraban a los fusilados. La mañana del lunes fue entregado en el Ayuntamiento de Soria un escrito en el que se solicitaba la retirada de las placas de algunas calles dedicadas a personajes que se habían significado, por su ideología fascista, durante el franquismo.

El acto más emotivo tuvo lugar en el muro del cementerio de Soria, donde el verano de 1936 fueron fusilados las personas que a continuación se relacionan. Finalizó el día con la lectura de un manifiesto y poesías relacionadas con la guerra y sus desastres, en la Plaza de Herradores, donde pudieron verse a algunos familiares de los ejecutados con fotos de ellos, a los que estuvo dedicado todo el día 18 de julio de 2011.


Fusilados en el Cementerio de Soria

Anastasio Vitoria García. Abogado, alcalde de Ágreda, pertenecía al partido moderado de Unión Republicana.  Se negó a marcharse de la villa, pese a los consejos en este sentido. Llegó a Soria, desde Ágreda, en compañía del nuevo alcalde de la villa, Pedro Cilla Valenciano. Anastasio quedó detenido en el Gobierno Civil y, posteriormente, trasladado a la cárcel. La noche del 16 al 17 de agosto, es fusilado en el cementerio de Soria, junto con los que leeremos a continuación. Después de su asesinato, “su casa fue asaltada por un grupo de falangistas; algunos muebles destrozados, la radio expoliada, su biblioteca, archivos, expedientes, documentos robados ignominiosamente y su esposa, víctima inocente de todo, maltratada de palabra y obra. Para más inri, sus bienes fueron embargados y en esta situación estuvieron durante ocho o diez años, hasta que siendo alcalde don Esteban Sevillano, les fueron restituidos”.

Juan Antonio Gaya Tovar. Oriundo de Tardelcuende. Médico, secretario del  Instituto Antonio Machado, y profesor. Padre del escritor, pintor y crítico de Arte, Juan Antonio Gaya Nuño. Fue republicano reformista, y durante algún tiempo miembro de Partido Radical Socialista. Apoyó a Artigas Arpón. Fue detenido por un grupo de requetés, a instancias de un “patriota”, el día 21 de julio, cuando acudía a atender a un herido. Permaneció en la cárcel hasta la noche del 16 al 17 de agosto. El día de su fusilamiento llevaba en el bolsillo una resolución de la Autoridad Judicial Militar de Zaragoza en la que se le declaraba exento de responsabilidad por los hechos que motivaron su detención. La viuda y sus tres hijos tardaron años en recuperar sus bienes, que le habían sido embargados al imputársele, después de muerto, responsabilidades políticas. La multa fue de 7.000 pesetas, que debieron pagar la viuda y los hijos.

Antonio Burxal.  Jefe de Telégrafos de la oficina principal de Soria. Republicano de ideología no estaba adscrito a ningún partido político. “De carácter bondadoso, era un hombre de complexión fuerte y de gran estatura. Querido y respetado por todo el cuerpo, quienes convivieron con él lo consideraban como un "apóstol laico". Un hijo suyo fue fusilado en Valladolid”.


Manuel Blanco Sampedro. Fotógrafo, pertenecía a la CNT y fue durante un tiempo director del periódico TRABAJO. En los informes dados sobre él por la Policía, decían que era “de buena conducta moral, pública y privada”. Al ser fusilado dejó dos hijos, uno de ellos el pintor Ulises Blanco, fallecido el año pasado, y otra Redención, quien se ocupa de la ONG que lleva su nombre, para atender a animales abandonados. Después de ser fusilado, su hermano Florentino escribió una carta a las autoridades ya que las deudas que pudiera tener Manuel, se las traspasaron a él. En ese escrito el hermano solicitaba que fueran deducidas de los bienes embargados a Manuel.

Joaquín María Ram Borjas. Delegado de Hacienda, llevaba residiendo en Soria -y ocupando este cargo- dos meses. No intervenía en política aunque cabe suponerse que su ideología era liberal. Se desconoce la causa por la que fue detenido, acto que llevó a cabo el conocido y activo policía Julio García Mozo en el propio edificio de la Delegación de Hacienda, sita en aquel año en el Palacio de los Condes de Gómara. Dejó dos hijas: Josefa y Rosario.

Dos personas más que no hemos podido precisar.

Hilario Borobio Cuenca, de 23 años, vecino de Soria, con domicilio en la calle Tejera, 52. Había trabajado en el pantano y fue fusilado el 11 de marzo de 1.938, en el cementerio de Soria.

Otros cementerios
Cementerio de Calatañazor
El día 8 de agosto de 1936, fueron fusilados en este cementerio Arminio Guajardo, médico de Almarza, cenetista. José Buill y Vicente Soria y Soria, maestros. José Andrés, cenetista. Mariano Cabrujas, oficial del Ayuntamiento de Soria, y colaborador habitual del periódico LA VOZ DE SORIA. Y uno más, cuyo nombre se desconoce, hasta la fecha. Con anterioridad fue también asesinado en este cementerio de Calatañazor, el diputado provincial Abundio Andaluz, oriundo de Almazán, y residente en El Burgo de Osma.
Cementerio de Las Casas
El más sangriento. 33 personas fueron asesinadas contra sus tapias. Procedentes de Noviercas, 2;  de Deza 17 en dos turnos; de Pozalmuro 6; de Castilruiz, 1; de Marazovel 2; y otros cinco cuyos nombres no se han podido averiguar hasta la fecha.
Como homenaje, estos son los nombres de los conocidos:
Benito Alejandre
Teótimo Esteban
Nicolás Gómez Gómez,
Wenceslao Alcalde Solanas
y Juan Manuel Alejandre.
Genaro Gracia
Claudio Yagüe Santos
Francisco Carramiñana
Máximo Latorre
Marcelino Latorre
Evaristo Gómez Puebla
Jesús Gómez Puebla
Juan García
Cecilio Remacha
Eusebio Lafuente
Florentino Ortega
Claudio Sierra
Teodoro Pinilla
Bernabé Abián
Feliciano Gil
Tomás Hernández
Cipriano García
Gregorio Calavia
Evaristo Forcén
Dionisio Forcén
Adolfo Laorden Beamonte
Deogracias y Agapito Domínguez García

Cementerio de Molinos de Duero
En este cementerio fueron fusiladas tres personas de El Royo, dos de ellos hermanos, Gabriel y Miguel Pérez Molina, el primero maestro; y un trabajador del Pantano de la Cuerda del Pozo, de quien sólo se sabe su apodo: “el Barroso”.

Cementerio de Montenegro de Cameros
A este cementerio llevaron a fusilar a unas doce personas de otros pueblos de Cameros. De nueve se conocen sus nombres, y del resto no. Los nombres son: Pedro Soldevilla; Vicente Velilla; Santos Velilla; “El Chairo”; “El Tarteras”; Toribio Ruiz; y los hermanos Barrio.
Manifiesto leído en la plaza de Herradores

Manifiesto leído en la Plaza de Herradores


Hoy estamos aquí para hacer un Homenaje a los civiles sorianos asesinados por el fascismo. Sabemos todos que los hechos acaecidos a partir del 18 de julio de 1936 no se limitan a Soria, sabemos bien que forman parte de una verdadera tragedia para la mayoría de los españoles, una tragedia que rebasó nuestras fronteras. Sabemos también, que a día de hoy, 75 años después, nadie se ha  sentado en el banquillo de los acusados. Sí, uno ha sido enjuiciado, precisamente el juez Baltasar Garzón, quien trataba de investigar lo que los fascistas llaman “heridas cerradas”, y nosotros denominamos “gran injusticia histórica”.

En Soria no hubo frente de guerra. Existían, sí, organizaciones sindicales y partidos políticos de izquierdas, como en cualquier ciudad, o pueblo de España. Pero, dada la escasez de mano de obra industrial y el minifundismo de la tierra que hacía de cada agricultor un pequeño propietario, apenas existían conflictos laborales. Estos se dieron, fundamentalmente, en el sector ferroviario, y fueron sus empleados, en localidades como Arcos de Jalón, Coscurita y Cabrejas del Pinar, y otras, los que más sufrieron el asesinato y la represión. Que no hubo nada punible en Soria, queda demostrado en la “Causa General”, creada por Real Decreto de 26 de abril de 1940, a fin de instruir “los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja”. Hemos podido consultar un documento del Partido Judicial de Medinaceli, en el que caben 34 pueblos. Sólo aparece una persona muerta de quien no hemos podido averiguar su dedicación ni las circunstancias de su muerte, se trata de Lorenzo Olmedo Arrieta

Dicen los historiadores que los primeros días de la rebelión militar, los dirigentes sorianos tuvieron en sus manos todos los resortes para haberle hecho frente. Los resineros de la comarca de Almazán vigilaban algunas carreteras. La Guardia Civil colaboraba en Almazán con su alcalde, Teodoro del Olmo. Los ferroviarios; los obreros del pantano de la Cuerda del Pozo, que se construía por la fecha; vecinos de Deza con su alcalde al frente, y tantos otros, dispuestos a luchar. El final hubiera sido el mismo, pero al menos se les hubiera dado la oportunidad de luchar por sus ideales.

Es necesario volver a repetir que en Soria y su provincia fueron asesinadas 396 personas documentadas al día de la fecha. Veinticinco años antes, cuando se publicó el libro “La Represión en Soria durante la Guerra Civil”, se habían documentado 281. Ciento quince más, y sin haber podido investigar a fondo. Estas cifras son escalofriantes, pero no son todas, aunque sí las más significativas por tratarse de asesinatos.

El ritual tenebroso para tantos sorianos comenzó el 28 de julio, con el asesinato, en Egea de los Caballeros, de vecinos procedentes de Ágreda. Y continuó durante meses, alcanzando hitos como el del día 6 de agosto de 12 vecinos procedentes de Arcos de Jalón, a quienes dispararon en Fuentelcarro. O los 10 sacados de la cárcel del Burgo de Osma, y muertos en Barcones. O los 7 procedentes de Santa María de las Hoyas, pasados a mejor vida en los Altos de Herrera de Soria. O los 9 sacados de la cárcel de Berlanga de Duero, para ser fusilados en “El Vergazal”, de Velamazán. O los 16, prisioneros en El Burgo de Osma, asesinados el 1 de septiembre en Bayubas de Abajo. O las decenas y decenas de personas atadas entre ellos, fusilados en muchos parajes de las denominadas “Matas de Lubia”. Así, hasta casi cuatrocientos fusilados y 104 parajes de fusilamientos.

Y siempre con la misma escenificación: un camión con personas vestidas de azul y orladas de correajes, a veces un sacerdote para escuchar las confesiones, llamada a la puerta (“¿Qué quiere esta gente que llama de madrugada?”, cantaba María del Mar Bonet), y la esposa, o la hija, o la madre, que salían acompañando a quien ya era casi difunto, con la chaqueta en la mano, porque ya sabemos que de noche en Soria refresca. Y casi siempre la misma respuesta por parte de los asesinos: “No le va a hacer falta”.

Hemos dicho que la cifra de 396 muertos, con todo y ser las más significativas, no son únicas. Y aparecerán más, cuando se pueda investigar cuántos de los prisioneros en el Cuartel de Santa Clara, llegados desde Sigüenza, fueron fusilados en las “Matas de Lubia”, fundamentalmente. Era necesario hacer sitio, liberar en parte huecos para encarcelar a más personas. Todo se quedaba pequeño. Primero fueron los calabozos del Gobierno Civil, y le siguieron la Prisión Provincial, la ermita de Santa Bárbara, el Cuartel de Santa Clara, el fielato de la avenida de Valladolid, y las cárceles de los pueblos, la más significativas las de El Burgo de Osma y Berlanga de Duero.

Hay otras cifras. Enrique Barrera Beitia documenta 502 juicios a otros tantos sorianos. Entre ellos, 29 sumarísimos a vecinos de Cabrejas del Pinar. La Causa 1144-37, refleja 47 juicios sumarísimos a otros tantos vecinos de Langa de Duero. Consejos de Guerra, condenas a perpetuidad, y Responsabilidades Políticas, que no ahorraron ningún sufrimiento, no ya a los encausados, muchos de los cuales habían sido fusilados previamente, sino a sus familias. Madres, mujeres e hijos que debieron hacer frente a multas elevadísimas y embargos sobre sus escasos bienes. Eran susceptibles de caer en Responsabilidades Políticas casi todos, por el sólo hecho de haber vivido cumpliendo las leyes de la República, se trataba, no ya de una paradoja, si no de una tremenda burla ideada por los sublevados. Eran juzgados aquellos que hubieran pertenecido a un partido declarado ilegal por ellos mismos, o sea, todos los partidos, a excepción del Movimiento Nacional. Los que fueron candidatos o apoderados de esos partidos. Y hasta los que pertenecieran a la Masonería.

Pero hay más. Decidieron las autoridades franquistas dar salida a la escasa y depauperada fuerza que todavía mantenía en pie a los presos, en muchos casos gracias al esfuerzo de la familia, creando Campos de Trabajo, o Batallones de Trabajo, al estilo del nefasto instalado en el Valle de los Caídos, pero en pequeño. Los más importantes y documentados fueron los de Soria capital, Burgo de Osma, Medinaceli y Santa María de Huerta. Aunque batallones hubo también en Somaén, para mantenimiento de la vía férrea. En Ágreda, donde plantaban chopos y podaban arbolado. La carretera que sube al castillo, desde Soria, fue hecha por presos políticos.

Hubo más formas de represión. La sufrida por los maestros fue, como la sombra del ciprés, alargada. Habían ejercido su magisterio durante cinco años bajo las leyes de la II República, y por haberlas cumplido, perdieron la vida muchos, y el trabajo la mayoría. Y la relación de malos patriotas, por no contribuir al día del “Plata Único”, cuyos nombres eran publicados en el BOP. La mayoría no podían ni comer ellos ¿cómo iban a contribuir para que comieran los demás?
En muchas ocasiones hemos escuchado decir que todo esto de la Memoria Histórica se puede traducir por revanchismo, por que no olvidamos. En el año 1982, la Revista Magazin Actual, en su número 26, ofrece una relación de las personas significativas que iban a ser fusiladas o represaliadas, si el golpe de Estado de febrero de 1981, el Tejerazo, hubiera triunfado. En el apartado de Soria, entre otros, hubieran tenido los días contados el histórico dirigente de Comisiones Obreras de Soria, Mónico Vicente, y el ya represaliado en 1936, e histórico también del PSOE, Pedro Marrón Sampedro. No hacen falta más comentarios.
Hoy estamos aquí para homenajear a todos los represaliados sorianos. Hasta el inicio de esta forma de gobierno llamada democracia, eran los falangistas quienes, vestidos con traje de gala y correajes, brazo en alto, celebraban la victoria, pobre victoria, sobre los rojos. Escuchaban misas dando vivas a Franco y a José Antonio. Ahora hemos recuperado este día, si bien con otro significado. Se trata de una reivindicación de los luchadores por la libertad. Es, ni más ni menos, que una forma de luchar también, haciendo que nadie olvide lo que sucedió. Que sepan que lo sabemos.