24 de octubre de 2009

El desafortunado comentario de la señora Yagüe


Asisto en silencio a la polémica sobre el monumento al general Yagüe, ubicado en San Leonardo, su pueblo natal. Suscribo todo lo que al respecto dice, opina y gestiona la Asociación para la Memoria Histórica de Soria, a la que pertenezco.
Como investigadora sobre la Guerra Civil, podría aportar datos sobre el asunto, cosa que en este momento no voy a hacer.
Si, de forma particular, escribo estas líneas, es por el regusto amargo y la indignación que me han producido unas palabras de la señora María Eugenia Yagüe, y que he leído, entrecomilladas, en la edición digital de HERALDO DE SORIA: “no aceptan [algunos sectores], ni admiten que han perdido la Guerra Civil”.
Esto es terrible. Entendía a la señora Yagüe como hija. Incluso comprendía que ella, que ha conocido al padre y no al militar, viera lo sucedido de distinta forma al resto de los mortales. Después de esto, ni la entiendo, ni la comprendo, ni quiero hacerlo.
O sea, que como una parte de España perdió una guerra en la que se vio envuelta por el por el afán de poder de un grupo de militares golpistas, y después, permaneció encarcelada y humillada durante muchos años, quedó por ello anulada para la eternidad toda capacidad de reclamar, investigar y conseguir que la verdad, toda la verdad, vea la luz. Traducido al lenguaje vulgar: habéis perdido, a joderse.
Sinceramente, no creo que el Partido Popular deba lamentar la baja en sus filas de la señora Yagüe. Hay personas decentes y trabajadoras en ese partido, concretamente en Soria, a las que conozco personalmente, que no necesitan afiliados como estos.
Por otro lado, las leyes, estemos o no de acuerdo con ellas, existen para se cumplan. Ahora mismo, si no la derogan, hay una que impide monumentos a franquistas.

4 de julio de 2009

Sin derecho a tumbas

Tumbas

Algunas veces subo hasta El Espino
y en las tumbas amadas, de rodillas,
rezo un momento y pongo florecillas
cogidas por el borde del camino

¡yacen tantos aquí, bajo estos cielos!
dulces amigos de mi edad primera
que no me importa corta o larga espera
si sé que al fin tierra tendré con ellos

Pero no me acongojan estos muertos
Adolfo, Blas, Aurelio, Justo, Juan
Alfredo y tantos otros, porque están
siempre de llanto, rezo y flor cubiertos

duélenme aquellos cuya sombra yerra
por los barrancos y los montes fríos
o por los arenales de los ríos
o en tierra amarga porque no es su tierra

Duélenme aquellos que el silencio esconde
aquellos que la muerte fue arrastrando
dándoles dura tierra sin su cuando
después de triste muerte sin su donde

¡Señor! Pues tú trazaste su camino
en esas pobres tumbas ignoradas
haz nacer florecillas perfumadas
como estas que yo pongo en El Espino.

Virgilio Soria. 1939


A fin de recopilar datos sobre un aspecto concreto de la Guerra Civil en Soria, he estado mirando bastantes ejemplares del periódico LABOR, órgano de FET y JONS, editado en Soria. Aunque no venga al caso con el comentario, algo –entre mucho- que llama la atención, son las continuas noticias relacionadas con Hitler, tipo “El Führer con los chiquillos”, además del estilo propio de Falange, después heredado por el Movimiento.

Aparecen también los juicios sumarísimos que se van haciendo a los “rojos”, a medida que se conquista territorio, y posterior fusilamiento. Naturalmente, no aparece ningún juicio a los falangistas y similares, que sacaron de sus casas a hombres y mujeres, les pegaron cuatro tiros y les dejaron tirados como a perros. Es necesario tener el estómago en perfecto estado de revista, pero una se mete en investigaciones que no sabe dónde van a llevarla, y sigue en ellas porque ya resulta difícil parar.

El comentario de hoy está relacionado con el trato dado a los muertos del Alzamiento/Movimiento, todos, al parecer, pertenecientes al que sería después partido único, la Falange, según el periódico LABOR.

La sección “Héroes de España” estaba encabezada con un ¡¡PRESENTES!! Y a continuación mostraban las fotos de los jóvenes fallecidos en la lucha, de paisano, las características: edad, procedencia, etc., y cerraba la columna un ¡¡IN PACE!! Otra sección, de ese día o del siguiente, se encargaba de hacer el panegírico del fallecido y de transmitir las condolencias a la familia. Se cerraba con un Arriba España. Viva Franco. En uno de esos dos números, aparecía la esquela. Y en otro, pasados algunos días, las misas que en cada pueblo o en la iglesia de la capital que correspondiera, se celebraba con asistencia de jefes falangistas, autoridades y, por supuesto y sin que pudiera ser de otra forma, de todo el pueblo o barrio. En ellas, el sacerdote, desde el púlpito, volvía a hacer un panegírico del fallecido y, de paso, arremetía contra los “rojos”. A la salida, con fervor, se entonaban himnos, se saludaba brazo en alto y se daban vivas a los divino y lo humano, más a lo primero, si tenemos en cuenta que por las fechas, Franco se encontraba en ese apartado. Al año siguiente se repetía la ceremonia, toda la ceremonia. A todo esto, habría que añadir las lápidas en las fachadas o en el interior de las iglesias, con sus nombres grabados a fuego.

Todos homenajes me parecen bien. Todo es poco para unos jóvenes que, probablemente sin ideología, les tocó ir a defender los caprichos y el anhelo de poder y gloria de unos militares botazas y zafios y de una oligarquía sedienta de dinero. Unas muertes de muchachos, entre los 18 y los 24 años, tan injusta como cabreante.

Pero al ver todos estos homenajes se apodera de una la rabia y la impotencia del agravio comparativo. Una humillación, un ultraje, que todavía, más de setenta años después, herederos de esa oligarquía en muchos casos, luchan para que se perpetúe.

¿Cómo es posible, que a día de hoy, una parte de la ciudadanía, que sabe perfectamente lo que sucedió, que sabe que esta España nuestra está sembrada de fosas, se niegue a que los restos sean exhumados? Esto no cabe en ninguna cabeza de bien nacido. Si los que cometieron aquellos asesinatos fueron unos hijos de la gran chingada, salvajes, crueles y desalmados, los que, solicitándolo la familia, se oponen a que compartan un poco, sólo un poco, de los homenajes que otros recibieron, pudiendo reposar en paz junto a la familia, estos, no le van a la zaga.

14 de diciembre de 2008

Luis Castro Berrojo


Luis Castro Berrojo, soriano, historiador y escritor, fue, junto con la proyección de “El paraíso de Hafner”, la actividad más interesante de la II Semana de la Memoria Histórica. Sin desmerecer en absoluto el trabajo presentado por el resto de ponentes, el interés tal vez se deba al hecho de ser un soriano reconocido, el único que estuvo presente como conferenciante esa Semana.
Su trabajo sobre la Guerra Civil Española y, más concretamente, sobre la represión, ha quedado para la posteridad en dos obras fundamentales. Una coral, “Voces Olvidadas”, donde se ocupa de Burgos en “Guerra Civil y Represión en ‘la capital de la Cruzada’ Burgos (1936-1939)”. Y en la obra, editada por Catarata, “Héroes y caídos. Políticas de la memoria en la España contemporánea”, que comentaremos en la próxima actualización del web.
El pasado noviembre, en la jornada donde tuvo lugar su conferencia, con una sala abarrotada, Luis Castro disertó sobre aquello en lo que es un verdadero entendido. Repasó las distintas memorias históricas, desde las de la Guerra de la Independencia, o del francés; hizo ver cómo se tergiversa la memoria, en el caso de nuestra última guerra, por parte de los vencedores y sus secuaces o exégetas. Y, sobre todo, hizo hincapié en la necesidad de recuperar nuestra memoria histórica más reciente, y sacar a la luz toda la verdad sobre lo que sucedió, no sólo de 1936 a 1939, sino en los duros años de la posguerra.

21 de noviembre de 2008

La Segunda Semana de la Memoria Histórica

Este año, la Asociación Soriana para el Recuerdo y la Dignidad, ha celebrado, a lo largo de siete días –uno más que el año anterior- la II Semana de la Memoria Histórica y Derechos Humanos. Las sedes han sido la Sala Polivalente del Palacio de la Audiencia, el auditorio del mismo centro, y la Sala de Actos del Centro Cultural Gaya Nuño.
Muy numeroso –tanto que las salas estaban repletas- el público, participativo, pudo escuchar a personajes importantes relacionados con el mundo de la memoria histórica, con el fondo de las idas y venidas –a golpe de auto- del juez Garzón.
Fernando Magán, Gregorio Dionis (por video conferencia), Miguel Muga (ambos del equipo Nizkor) y Giulia Tamayo, dieron luz a detalles relacionados con las denuncias interpuestas ante la Audiencia Nacional. Muga ha sido uno de los abogados españoles que ha interpuesto una denuncia para que cuatro oficiales de las SS puedan ser juzgados por crímenes contra la humanidad.
El sábado tuvo lugar la proyección de la película “El paraíso de Hafner”, presentada por su director Günter Schwaiger. La cinta muestra a un SS –Hafner- que reside (todavía, la película se rodó el año pasado), en Madrid, tranquilamente, dedicado a sus negocios –algunos traspasados- y viviendo de sus rentas. Toda la puesta en escena, que no es otra cosa que su forma real de vivir, es densa, asfixiante, cargada de símbolos nazis, de música nazi, de megalomanía y de melomanía. Es el típico personaje que hemos visto en todas las películas de esa nefasta época: alto, rubio, aficionado a la gimnasia… vive convencido de que hicieron lo que debieron. Y nadie, hasta la fecha, le ha molestado. Se codea con gente de Fuerza Nueva, allí estaba Blas Piñar, ya sin poder gritar a causa de una operación de cáncer de laringe.
Hafner, poseedor de una gran soberbia y altivez, viaja, con el director de la cinta a Marbella, donde residen otros nazis, convencido de que, al igual que él, van a dar la cara a la cámara. Nadie contesta a sus requerimientos, sólo la hija de un militar franquista, y lo hace para reprocharle su actitud, que no es otra que seguir negando los crímenes nazis.
El momento álgido es el encuentro entre él y un brigadista, quien le presenta fotos y documentos sobre el genocidio, pese a lo cual, él sigue negando su existencia.
El sábado acudieron Dolores Cabra, secretaria de A.G.E. y Víctor Pina, hijo de un brigadista internacional. Lo hacían en nombre de Adelina Kondriateva, presidenta del Archivo Guerra y Exilio y brigadista internacional que estuvo en España durante la Guerra Civil. Se proyectó “Gira, gira”, documental sobre las hermanas Kondriateva.
Muy interesante esta II Semana. Además de aclarar muchas de las dudas, tanto de los familiares de los asesinados como de los interesados en los temas de la Memoria Histórica, ha mostrado la necesidad de seguir luchando contra una Ley de la Memoria Histórica tramposa e insuficiente. Luchar, también, para que toda la verdad salga a la luz, para que todas las fosas puedan ser abiertas con presencia judicial, para que los represaliados y sus familiares se vean resarcidos, para que, en definitiva, se revise de una vez la historia de aquellos aciagos años de la Guerra Civil, de la posguerra y, en general, de todo el franquismo.

21 de octubre de 2008

Ahora sí, Señoría

Una vez leído y releído el Auto del juez Baltasar Garzón Real, una no puede comprender cómo alguien bien nacido puede oponerse a que se investiguen los hechos y, sobre todo, se busquen y dignifiquen los restos de tantas miles de personas que todavía permanecen en las cunetas.

La Historia no ha juzgado nada, señor Rodríguez Zapatero. Durante décadas, los libros de texto presentaban a Franco y sus adláteres como héroes que habían salvado a España de las hordas rojas. Su retrato, hasta 1975, presidía las escuelas. Se pasó de adorarle a dejar caer sobre su figura un manto de silencio. O sea, de creerle un invicto caudillo a no saber absolutamente nada de él. Por otro lado estos hechos tan sangrantes y sanguinarios no deben dejarse ni a la Justicia de Dios y a la de la Historia. Sería una burla para los que fueron fusilados, torturados y encarcelados, como para los hijos y nietos que todavía viven.

Acudir, además, a la Ley de Amnistía de 1977 es otra burda patraña. ¿Quién hizo esa Ley? ¿Por qué nadie se opuso a ella? Ni fue la generosidad de los vencidos, ni la voluntad –buena o mala- de los artífices. Nadie dijo nada porque el miedo nos tenía a todos cogidos por el cuello. Recién muerto Franco, con una Poder Judicial fascista y franquista, un ejército que ya demostró de lo que era capaz cinco años después, y una extrema derecha apoyada por todos los poderes ¿había alguien con reaños para oponerse a la dichosa Ley? No olvidemos los obreros muertos en manifestaciones en 1976, ni la matanza de Atocha, ni la intentona de golpe de Estado de 1981.

El Auto del juez Garzón dice: “Un examen imparcial y sereno de los hechos, nos lleva también a afirmar que al igual que los vencedores de la Guerra Civil aplicaron su derecho a los vencidos y desplegaron toda la acción del Estado para la localización, identificación y reparación de las víctimas caídas de la parte vencedora, no aconteció lo mismo respecto de los vencidos que además fueron perseguidos, encarcelados, desaparecidos y torturados por quienes habían quebrantado la legalidad vigente al alzarse en armas contra el Estado, llegando a aplicarles retroactivamente leyes tales como la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de Febrero de 1939, tanto durante la contienda, como después, en los años de posguerra, hasta 1952”.

Efectivamente, si unos están dignamente enterrados, los otros también deben de estarlo, no olvidemos que los sublevados contra un gobierno salido de las urnas, fueron ellos. Aunque, curiosamente, los fascistas no lo veían así, veamos las órdenes de urgencia de la Junta de Gobierno de 1936:

“Quedan depuestos de sus cargos, el Presidente de la República, el Presidente del Gobierno y todos los Señores Ministros, con los Subsecretarios, Directores Generales y Gobernadores Civiles. Todos ellos serán detenidos y presos por los agentes de la Autoridad como autores de los delitos de lesa patria, usurpación de Poder y alta traición a España”.

El juego sucio y sangriento –que no la lucha en las trincheras- queda perfectamente expuesto en los párrafos que siguen, recogidos por el juez Garzón en el Auto.

“En el primer momento y antes de que empiecen a hacerse efectivas las sanciones a que de lugar el bando de Estado de Guerra, deben consentirse ciertos tumultos a cargo de civiles armados para que se eliminen determinadas personalidades, se destruyan centros y organismos revolucionarios”.
“Es necesario propagar una imagen de terror (…) Cualquiera que sea, abierta o secretamente, defensor del Frente Popular debe ser fusilado”.

Pero el más execrable de todos los militares franquistas fue Queipo de Llano. Lástima que muriera tan pronto. Un asesino en toda regla, un psicópata integral. Porque a nadie con una moral medianamente humana se le hubiera ocurrido arengar de esta forma a los suyos:
Yo os autorizo a matar, como a un perro, a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros: Que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.”
“¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré.”
“Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso también a las mujeres de los rojos que ahora, por fin, han conocido hombre de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará.”
“Ya conocerán mi sistema: por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello; les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos, los volveré a matar.”

Muchos de los hijos y nietos de los asesinados durante 1936-1952 no se han atrevido todavía a leer estas palabras criminales. Es demasiado terrible saber que iban dirigidas a sus padres y abuelos, un sufrimiento añadido que no habrán querido tener que digerir.
El auto del juez Garzón sigue el razonamiento:

TERCERO.- “De lo dicho anteriormente y de los hechos que acontecieron posteriormente al 18 de Julio de 1936, se constata que el alzamiento o insurrección armada que se materializó en esa fecha, fue una decisión perfectamente planeada y dirigida a acabar con la forma de Gobierno de España, en ese momento, atacando y ordenando la detención e incluso la eliminación física de personas que ostentaban responsabilidades en los altos Organismos de la Nación y ello, como medio o al menos como paso indispensable para desarrollar y ejecutar las decisiones previamente adoptadas sobre la detención, tortura, desaparición forzada y eliminación física de miles de personas por motivos políticos e ideológicos, propiciando, asimismo, el desplazamiento y exilio de miles de personas, dentro y fuera del territorio nacional, situación que continuó, en mayor o menor medida, durante los años siguientes, una vez concluyó la Guerra Civil, y cuya realidad pretende concretarse en esta investigación, así como los autores, en cada caso, con el fin de individualizar las conductas y los responsables de las mismas, y resolver sobre la extinción de su posible responsabilidad penal, de haber fallecido.

En todo caso se hace necesario dar respuesta procesal a la acción iniciada porque sigue habiendo víctimas y su derecho exige emplear todos los medios precisos para satisfacerlo y, especialmente, para hacer cesar la comisión del delito y los efectos derivados del mismo que sólo tendrá lugar con la búsqueda y localización de los cuerpos de los desaparecidos, o cuando se ofrezca razón cierta sobre su paradero por parte de las autoridades públicas depositarias de esa información, decisión que deben tomar de oficio, sin necesidad de excitación de parte, al tener, en su caso, el control de esa información y por tratarse de delitos muy graves.

Quienes se alzaron o rebelaron contra el Gobierno legítimo y cometieron, por tanto, un delito contra la Constitución entonces vigente y contra los Altos Organismos de la Nación, indujeron y ordenaron las previas, simultáneas y posteriores matanzas, torturas y detenciones ilegales sistemáticas y generalizadas de los opositores políticos, y provocaron el exilio forzoso de miles de personas. A fecha de hoy se desconoce el paradero de miles de estos detenidos y, esa acción es precisamente la que determina que ahora se esté planteando la exigencia de responsabilidades en esta instancia”.

A esto no debe oponerse nadie. Lo han pedido al fiscal las víctimas. ¿Por qué no apoyan las víctimas de ETA a las otras? ¿Qué diferencia hay, si no es número de asesinados y torturados, multiplicado por miles?

Y que todavía haya que aguantar que Mayor Oreja defienda el franquismo.

18 de octubre de 2008

Cuando las fosas hablan

El pasado día 13 de octubre teníamos un trabajo especial que hacer. El día era precioso y muchos sorianos-y otros que nos visitan- lo dedicaban, como festivo que era en algunas comunidades, a buscar setas. Nosotros nos desplazábamos al Sur de la provincia con otra misión menos festiva, íbamos a intentar localizar unas fosas con fusilados en los primeros días de la Guerra Civil. Y situamos cuatro, nada menos. En ellas calculamos a unas treinta personas cubiertas por la tierra. Noventa y tres son las fosas relacionadas en la nunca bien ponderada publicación “La represión en Soria durante la Guerra Civil”, de Herrero/Hernández. Y, una a una, van coincidiendo con los datos de este libro, y lo que es peor, aparecen otras.
Las cuatro muestran apariencia similar. Están al borde de una carretera, hay desde ella un desnivel más o menos importante, y se encuentran relativamente cerca de un pueblo. Esta sistematización tenía su explicación. Evitaba a los asesinos adentrarse en el monte, con el consiguiente cansancio por verse obligados a caminar; el desnivel les permitía hacer descender a las víctimas mientras ellos disparaban acertando a conciencia desde arriba; y a la vuelta de los crímenes, tenían cerca un pueblo a cuyos habitantes encargar la inhumación, con expresiones tan horrendas como “enterradlos o dejadlos que los despiecen las fieras”. En los pueblos, las gentes con conciencia, les daban tierra, aunque no les conocían, pues era también habitual asesinarlos fuera de su lugar de residencia. A más de uno le tocaría después ser inhumado por otras almas generosas.
Nunca, transcurridos setenta y dos años, los que todavía viven han olvidado tanto horror. No lo dicen, pero se les nota en cómo miran fijamente el lugar, como se quedan ausentes reviviendo las imágenes. A algunos les tocó enterrar muertos con catorce años. Una señora recordaba una fosa, y ella lo presenció con seis años. Indicó, exactamente, el lugar donde están enterrados. Y rememoraba el carro donde ella viajaba, de Sigüenza a Barcones, los hombres que cortaron la carretera, los tiros escuchados… No era en el frente, se trataba de una cuneta.
Desde una de las fosas se ve el pueblo de La Riba de Escalote. El lugar ahora no se cultiva, desde que se cambiaron las yuntas por los tractores. Forma un pequeño circo y la hierba, crecida, parece querer decir algo. En otra, la hierba aún es más alta, doblada por la escasez de ganado. Allí fueron acribillados seis humildes segadores que llevaron desde Atauta, muy lejos de Barcones. Si hubieran levantado la vista, hubieran visto unos riscos redondeados, convertidos en colmenares, el más cercano a los crímenes, pequeño, rojizo como toda la tierra y la roca de la zona. Eso sí, primero, el cura, les ofreció confesión en una ermita cercana.
Alrededor de otra fosa, donde cayeron varios cenetistas, crecen espinos. El prado muestra una apariencia tranquila, dan ganas de sentarse a merendar, o a leer un libro. Y en la última que vimos, alguien recoloca de vez en cuando una cruz.
¡Qué hermosos parajes utilizaron! Esos fueron los últimos lugares que ellos vieron. Suponemos que ni asesinos ni asesinados se fijaron en los parajes, cada uno por motivos distintos. Los primeros porque una venda de odio irracional les tapaban todos los sentidos. Las víctimas porque tal vez el último pensamiento fuera para aquellos seres queridos a los que jamás iban a volver a ver. Aunque nunca se sabrá, pero acaso una fracción de segundo se fijaran en el entorno.
Pero a una se le encoge el corazón y tiene sensaciones encontradas. Por un lado el conocer en primera persona, de boca de los que presenciaron los hechos consumados, la salvajada cometida en esta provincia de Soria, el saber que cuando se excave van a aparecer personas cuyos familiares quieren exhumar para morir ellos tranquilos y poder llevar, tal vez, el primer y último ramo de flores de su vida a su padre, o su abuelo, u otro familiar. Y por otro el saber que algún día no lejano, esos familiares podrán llevar a cabo la ilusión de su vida.
En este país, hasta que todos los muertos de las cunetas estén en los cementerios, hasta ese momento, no se podrá vivir en paz de verdad. No hacen falta monumentos, ni nombres escritos en las paredes de las iglesias, ni grandes mausoleos. Sólo que cada familiar lleve los huesos a un lugar donde puedan llevarles flores.

9 de octubre de 2008

Sin deseos de revancha

A veces ayudo a Iván Aparicio en los temas de la Asociación de la Memoria Histórica. Uno de estos días pasados nos entrevistamos con una familia que busca a su padre, dos hijas y un yerno. Decían que de unos años a esta parte el nudo se iba deshaciendo, en especial desde que decidieron hablar, preguntar, averiguar. Venían de una ciudad de Castilla, donde residen, y traían datos que habían ido recogiendo a lo largo del tiempo.
Sentados ante un café, recordaron con precisión fotográfica –rozaban los ochenta años- la noche que fueron a buscar a su padre. A su madre, embarazada, con el largo camisón puesto. Su hermana y ella dormían en una cama, junto a la de los padres. Las últimas palabras del padre –nunca más volvieron a verle- tranquilizándolas, “no he hecho nada malo, no me pasará nada”. Después, silencio. En el pueblo, los falangistas, tal vez de nuevo cuño, les prohibían llevar luto, les impedían llorar, les amenazaban con tomar represalias sobre el resto de la familia si hablaban o denunciaban la desaparición del padre, que al otro día fue fusilado contra las tapias de un cementerio próximo a la ciudad de Soria.
No es igual leer esto que escucharlo de los labios de las hijas, convertidas en niñas por un corto espacio de tiempo.
Llevaban un documento –el primero que veíamos de esas características- fechado en 1983, en el cual, ante el secretario de la corporación del pueblo al que pertenecen, dos testigos juraban y daban los nombres de los dos falangistas que fueron a detener al padre. No se sabe si fueron los mismos que le mataron. Leí esos nombres y las miré, interrogante.
“No queremos venganza, ni que estos nombres aparezcan. Sólo queremos enterrarle dignamente y saber dónde llevarle flores”.

28 de abril de 2008

blog de Iván Aparicio

Mi amigo Iván Aparicio estrena blog:
http://ivanaparicio.blogspot.es/


En él encontraréis los programas de radio que os informarán sobre los temas que tratamos
y sus últimos escritos:

- Carta de agradecimiento a un Antifascista

- Artículo escrito para Diagonal

http://ivanaparicio.blogspot.es/

29 de marzo de 2008

El fajín de Queipo de Llano

Mi amigo Iván Aparicio, presidente de la Asociación de la Memoria Histórica de Soria, me ha enviado esta carta para que la firme, cosa que, naturalmente, he hecho. A muchos les puede parecer un acto carente de importancia, total, un fajín puede incluso pasar desapercibido. Pero son precisamente las cosas pequeñas, los símbolos poco visibles, los que hace la convivencia posible, o lo contrario. Que un elemento como Queipo, que mandaba dar “mucho café” a todo el que se situaba unos grados más hacia la izquierda de lo que él consideraba adecuado, esté representado en la imagen de la Macarena, es, cuanto menos, humillante. Ya sabemos que aquellos fascistas del treintayseis y siguientes eran muy devotos, pero a la Macarena la venera el pueblo. Estemos o no de acuerdo con estas veneraciones. Lo que todavía resulta más triste es la ignorancia de ese pueblo, que permite que el fajín del asesino luzca en las procesiones. De todas formas, todo esto, veneraciones y fajines, resulta un poco surrealista.



Estimados señores:
Por la presente les manifiestamos nuestra profunda indignación y repulsa por el homenaje que, como ha venido sucediendo, en las próximas procesiones de la Semana Santa de Sevilla se rendirá al militar perjuro y notorio criminal de guerra Gonzalo Queipo de Llano, puesto que la imagen de la Virgen Esperanza Macarena lucirá de nuevo el fajín de gala de tan siniestro personaje.
Resulta inconcebible que en pleno siglo XXI y formando parte de una sociedad democrática, las instituciones que ustedes representan consientan en fechas tan señaladas la ostentación pública de un atributo de autoridad del directo responsable del asesinato de al menos 8.000 sevillanos, además de otros miles de andaluces y españoles en general, mediante farsas de juicio y ejecuciones extrajudiciales. Asimismo el golpista Queipo de Llano fue precursor de la violación en masa de mujeres como arma de guerra con el fin de aterrorizar a la población civil, algo que hoy se considera crimen de lesa Humanidad, y por lo que esperan juicio ante Tribunales penales Internacionales algunos antiguos dirigentes políticos y militares yugoeslavos.
Además, tampoco entendemos qué beneficio puede suponer para las instituciones que ustedes representan, para la religión que profesan y para la veneración popular a la imagen de la Esperanza Macarena, homenajear a un psicópata asesino.
Confiamos en su buen juicio y entendemos que ha llegado el momento de que el espíritu de su Hermandad, tal y como aparece definido en su propia página web, sea algo más que palabras:
"Comunidad de amor, animados por el espíritu de servicio y con una actitud permanente de solidaridad y de perdón, manifestando a todos los hombres que vivimos en una familia que tiene un solo corazón y una sola alma".
Por tanto, les proponemos que consideren depositar el fajín del criminal y golpista Queipo de Llano en un Museo Histórico o institución similar, para que nunca más se homenajeen los valores por él representados y, por fin, se deje de escarnecer a sus miles de víctimas y a los familiares de las mismas.
Poniéndonos a su entera disposición,
Firma:
D.N.I.:
Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía
Avd. Blas Infante 4, 8ª planta
41010 Sevilla
Tlf. 954 990442

MEMORIA HISTORICA Ó SPAIN IS DIFERENT

Durante el Memorial de Caen, en 2004, junto a las playas de Normandía y durante la ceremonia que conmemoraba el 60º aniversario del desembarco aliado, la canciller alemana decía: "Los muertos aliados de Normandía, son también nuestros muertos".

En Alemania o Francia nunca a existido una "ley de la memoria histórica". No hizo falta; en 1944 el gobierno provisional de la Francia Libre, declaró ilegal al régimen colaboracionista de Vichy, haciéndolo Alemania en 1947.

En 2008, el régimen franquista NO HA SIDO ILEGALIZADO EN ESPAÑA.

Esa es la GRAN VERDAD sobre la que los medios de comunicación al servicio y bajo el control de los dos grandes bloques políticos (PSOE y PP) tratan concienzudamente de no prestar atención, atendiendo más a temas de segundo orden que suelen levantar polvaredas inocuas, como el los símbolos franquistas o tal o cual pequeña noticia o curiosidad "histórica" sobre esta o aquella fosa común, para distraer al personal y hacerle creer que la Ley de la Memoria Histórica (LMH) es la ventanilla única, en donde el gobierno atiende solícito todas las reclamaciones de las asociaciones memorialistas y de víctimas del franquismo y otros colectivos de afectados.

Sin tener en vigor ninguna LMH, el 19-06-2001, el gobierno germano comenzó a hacer efectivo el pago de indemnizaciones a trabajadores extranjeros esclavos del nazismo. Hace un año, fueron los ferrocarriles holandeses (FST) los que pidieron perdón por su colaboración en la deportación a los campos de exterminio nazis. Antes lo había sido la Justicia alemana, por los juicios inicuos contra opositores al régimen de Hitler. Hace unos años, la fiscalía de Milán ordenó la extradición de Erich Priebke, responsable del fusilamiento masivo de italianos en las fosas Ardeantinas, en Roma; otro tanto hizo el de Burdeos con otro chacal pro-Pètain, Maurice Papon, o la fiscalía de Marsella, con Klaus Barbie, conocido por "el carnicero de Lyon", todos éllos condenados a perpetuidad por crímenes contra la Humanidad, que no prescriben nunca. La universidad alemana realizó en 1996 un solemne acto de contrición por la persecución aplicada al magisterio alemán y creó la cátedra "Sophie Sholl" en homenaje a la estudiante ejecutada por oponerse al régimen en 1943. Tiempo atrás, el 16 de marzo de 1995, el Ministro de Justicia alemán Schmidt-Jorzig anunció que hubo 5.570 procesos contra personas por propaganda ilegal nazi, siendo uno de estos inculpados, Gerhard Lauck, condenado a cinco años de prisión por apología del nazismo y propaganda ilegal.

Vemos así como naciones de nuestros entorno occidental, sin tener necesidad de ninguna ley, han venido poniendo en ejecución en diferentes momentos de su historia desde el final del nazifascismo los tres principios indeclinables que contempla la legislación de la ONU en materia de los crímenes contra la humanidad (o de "lesa humanidad" como contempla el código penal español en su famoso artículo 607-bis): VERDAD (investigación de los crímenes), JUSTICIA (condena de los culpables o la autoinculpación de responsabilidades tal como han hecho los FST holandeses) y REPARACION (pago de indominaciones por parte de los gobiernos francés y alemán a deportados, incluidos los españoles).

La miserable Ley de la MH o LEY DE "PUNTO FINAL" E IMPUNIDAD aprobada por el PSOE, IU y sus aliados, no remite a nada que tenga que ver ni de lejos con estos ejemplos. Franco sigue en un imponente mausoleo, presidiendo un espacio infame de humillación y vergüenza para nuestra democracia y la vicepresidenta, María teresa Fernández de la Vega, se postra de hinojos en la basílica del Vaticano, vestida de riguroso luto y tocada con un velo negro, en la ceremonia de beatificación de 498 "Caídos por Dios y por España". Del gesto de Ángela Mérkel al de la María Teresa ésa, hay la misma distancia que de la Dignidad moral a la Indecencia política.

Y ya que hablamos de la canciller, comentaremos que esta mañana a realizado una visita a Yad Vashem, el Museo del Holocausto, donde escribió en el libro de invitados: "El Gobierno alemán, manteniendo viva su responsabilidad por el Holocausto, expresa su determinación de construir un futuro conjunto celebrando las primeras consultas germano-israelíes".

Ahora resulta que el Gaspar Llamazares, coordinador de IU y traidor mayor del Reino, que ha vendido la memoria republicana por treinta monedas de no sabemos qué innoble materia, anda por ahí pidiendo una "fiscalía" para pedir nulidades de las sentencias de los tribunales franquistas, sin que todavía no los haya explicado a los españoles qué fue lo que hizo cambiar aquel 8 de mayo de 2007, para renunciar a exigir la NULIDAD de las sentencia y a ILEGALIDAD del franquismo.

¿Alguna vez nos será permitido comparecer ante una televisión pública estatal y preguntárselo en hora de máxima audiencia? A él y al padre intelectual de la LMH, Ramón Jáuregui, nuestro Carl Schmitt de andar por casa.

Mientras que hace unos meses, Falange Española desfilaba por la Plaza de Colón de Madrid con bandera y banda y al tiempo que de nuevo se escuchan discretos ruídos de sables en los cuarteles, el embajador de España ante el Papa dice, diplomático que es el tío, que el gobierno "tiene que pedir perdón a la Iglesia por la persecución de que fue objeto en la GCE". Nada más y nada menos. Y allí sigue, de embajador.

España cañí. ¡Viva Berlanga!.

La famoso cazanazis austriaco Simón Wissental, escribió un escalofriante libro titulado "Los asesinos están entre nosotros", que tuve la oportunidad de leer hace muchos años en la magnífica biblioteca de la Base de los Alcázares. Pese a los muchos títulos publicados en los últimos tiempos, se echa de menos la edición hispana de aquella obra, en la aparecerían inscritos los nombres de MILES de las últimas hornadas de esbirros de la represión franquistas (políticos, jueces, comisarios, mandos de la GC, políticos, etc.), que tomaron parte activa en dramáticos episodios que acabaron con la vida de muchos demócratas españoles ante los pelotones de fusilamiento.

Ya lo decía uno de éllos cuando era ministro de Franco: "España es diferente".

Floren Dimas

AMIGOS DE LOS CAÍDOS POR LA LIBERTAD (1939-1945)
Región de Murcia

www.galeon.com/murcia1939